El gusano barrenador, una plaga que afecta gravemente a la ganadería, dejó de ser un problema localizado en el sur de México y se propagó hacia Estados Unidos, activando una alerta sanitaria continental. Detectado por primera vez en México en noviembre de 2024, este parásito recorrió casi dos mil kilómetros desde Chiapas hasta llegar a estados como Texas y Nuevo México, donde se confirmaron los primeros casos.
La detección de la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, conocida popularmente como gusano barrenador, obligó a establecer nuevas restricciones en el traslado de animales vivos. Esta plaga deposita huevos en heridas abiertas de animales y personas, y sus larvas se alimentan de carne viva causando lesiones profundas, infecciones severas e incluso la muerte del ganado afectado, lo que representa un riesgo importante para la producción ganadera en la región.
La historia del control de esta plaga en América del Norte estaba marcada por una campaña conjunta entre México y Estados Unidos durante décadas, basada en la Técnica del Insecto Estéril. Este método consistía en criar moscas macho estériles mediante radiación y liberarlas para interrumpir el ciclo reproductivo. Gracias a esta estrategia, se logró erradicar el gusano barrenador de Estados Unidos primero y luego de México, estableciendo una barrera sanitaria que se extendió hasta Panamá y evitó su reingreso.
El brote de 2024 en Chiapas cambió este escenario, llevando a ambas naciones a reaccionar con inspecciones pecuarias, cercos sanitarios y campañas de vigilancia epidemiológica para contener la plaga. A pesar de los esfuerzos, el parásito avanzó a regiones como Tabasco, Campeche y Quintana Roo, y finalmente cruzó la frontera con Estados Unidos.
Ante esta situación, las autoridades estadounidenses ajustaron sus protocolos para limitar la movilidad del ganado y coordinaron con México acciones destinadas a frenar el avance. La reactivación del gusano barrenador implica un desafío sanitario que combina control epidemiológico, vigilancia constante y cooperación binacional para evitar nuevas pérdidas en el sector ganadero.

