Durango y Sinaloa se han consolidado como los principales estados donde se concentra la producción de drogas sintéticas en México. Según reportes oficiales, en poco más de un año las fuerzas federales aseguraron un total de 18 narcolaboratorios de alta producción en estas entidades, lo que evidencia la extensión y el peso de esta actividad ilegal en la región.
Estos laboratorios están dedicados principalmente a la elaboración de metanfetaminas, cuyo volumen y capacidad de producción representan un grave problema para la seguridad pública. Las autoridades han detectado que suelen contar con grandes cantidades de precursores químicos y tecnología especializada para procesar estas sustancias en grandes volúmenes.
La lucha contra estos centros clandestinos de producción implica complejas operaciones que permiten interceptar y desmantelar infraestructuras capaces de generar miles de litros de drogas sintéticas, consolidando así a Durango y Sinaloa como puntos estratégicos dentro del narcotráfico nacional.
La concentración de estos laboratorios responde en parte a la geografía y a las redes delictivas que operan en ambas entidades, facilitando la logística y distribución de las sustancias prohibidas hacia otras regiones del país y el extranjero.
Este fenómeno se inscribe dentro de una creciente ofensiva federal para combatir el narcotráfico sintético, que incluye despliegues tácticos, inteligencia policial y coordinación entre distintas fuerzas de seguridad. Sin embargo, la persistencia de estos narcolaboratorios refleja los retos en materia de prevención y control que enfrenta el Estado.

