En la sierra queretana, la búsqueda del sueño americano se encarece y se vuelve cada vez más peligrosa. Las políticas migratorias de Estados Unidos durante la administración de Donald Trump provocaron un cambio drástico en las rutas y métodos empleados por quienes intentan cruzar la frontera de manera irregular desde municipios como Jalpan de Serra y Landa de Matamoros.
El costo de contratar servicios de “coyotaje” se disparó significativamente, pasando de alrededor de cuatro mil quinientos dólares en la etapa del gobierno de Joe Biden a cifras que oscilan entre once mil y quince mil dólares en la era Trump. Este aumento refleja no solo el encarecimiento del tránsito, sino también el pago por sobornos, reclutadores, operadores y la compensación por los riesgos a los que están expuestos quienes se dedican a esta actividad.
José Luis R., identificado como operador de tráiler con “caja fantasma”, explicó que su flota incluye remolques y cajas secas equipadas para ocultar a los migrantes. Estas adaptaciones, que incluyen orificios para la ventilación, permiten que los pasajeros clandestinos sobrevivan durante el trayecto, aunque la condición sea precaria y riesgosa. Los operadores enfrentan altas probabilidades de ser descubiertos por las autoridades, incluso más allá de la frontera, debido a la vigilancia activa de agencias como la Patrulla Fronteriza y el ICE.
El aumento en el costo también responde a la necesidad de sobornos a distintos niveles, tanto en México como en Estados Unidos. Según el relato de José Luis, la corrupción en los puntos fronterizos funciona de manera similar en ambos países, con pagos destinados a personal federal para facilitar el paso o evitar inspecciones. Además, los operadores deben decidir si aceptan o no determinados viajes en función de la peligrosidad y la cantidad de personas a transportar.
El fenómeno migratorio no se detuvo pese a las redadas y políticas restrictivas; más bien, se adaptó y sofisticó. La presión de la frontera ha obligado a los migrantes y “coyotes” a buscar rutas más complejas, lo que resulta en costos más elevados y situaciones con mayor riesgo, incluso de violencia. En Texas, por ejemplo, se registraron enfrentamientos fatales que ilustran la tensión creciente en estas travesías.
La realidad que enfrentan los habitantes de la sierra queretana al migrar a Estados Unidos refleja un panorama de incertidumbre y peligro. La crisis migratoria se traduce en un mercado clandestino cada vez más caro y violento, donde la necesidad de mejorar las condiciones laborales y reunirse con familiares se enfrenta a una serie de obstáculos que transforman el sueño americano en una apuesta que puede costar la vida.

