Las redes sociales suman miles de millones de cuentas activas en todo el mundo, pero la promesa inicial de fortalecer la socialidad auténtica parece haberse diluido. En lugar de fomentar la construcción de relaciones basadas en la reciprocidad y el sentido de pertenencia, estas plataformas han evolucionado hacia espacios dominados por el consumo pasivo y contenido pensado para captar la atención momentánea.

En sus comienzos, redes como Facebook ofrecían la posibilidad de superar distancias geográficas al reconectar con amigos, familiares y viejos conocidos, ampliando genuinamente el círculo social. Sin embargo, con el tiempo, el modelo de negocio basado en la publicidad mutó los algoritmos, reemplazando los muros cronológicos —que mostraban las publicaciones por orden temporal— por feeds personalizados que priorizan contenidos virales y rápidos.

Este cambio ha generado un entorno donde la interacción auténtica queda relegada y los usuarios, consciente o inconscientemente, adaptan su expresión personal a formatos que generen mayor número de “likes”, comentarios o compartidos. En consecuencia, las plataformas como Instagram y especialmente TikTok se consolidan como espacios de entretenimiento efímero, donde la calidad de las relaciones cede ante la necesidad de retener al espectador con videos breves y tendencias virales.

La lógica algorítmica de TikTok premia principalmente la capacidad de generar atención momentánea, más que la promoción de amistades estrechas o diálogos profundos. Facebook y YouTube han seguido este camino al incorporar funciones similares —Reels y Shorts— intentando no perder usuarios frente a esta tendencia que convierte las redes sociales en espacios cada vez menos sociales y más orientados al consumo rápido de contenidos.

Este fenómeno plantea un desafío para los usuarios que buscan mantener o fortalecer su red afectiva a través de estos medios digitales, ya que la experiencia cotidiana se desplaza del intercambio genuino hacia la absorción pasiva de contenido generado para el marketing y la viralización.