El aumento progresivo de las temperaturas convierte al calor extremo en el peligro climático más relevante para la salud pública en España. Cada grado adicional eleva un 35% la mortalidad vinculada a este fenómeno, mientras que las urgencias hospitalarias se incrementan en cerca de un 43%, según un análisis integral presentado por el Observatorio de Salud y Medioambiente.

Los expertos advierten que esta situación no es pasajera. Las previsiones climáticas proyectan hasta ocho olas de calor anuales para mediados de siglo y un aumento significativo de las llamadas "noches tropicales", periodos en los que las temperaturas nocturnas no permiten la recuperación fisiológica del cuerpo, agravando los riesgos para la salud.

El informe subraya además una profunda desigualdad social: la vulnerabilidad frente al calor varía según el lugar de residencia y el nivel socioeconómico. Personas mayores, mujeres que viven solas y habitantes de barrios vulnerables enfrentan un riesgo mayor de enfermar o morir por el calor. Esta brecha condiciona gravemente la equidad en salud y la capacidad de respuesta comunitaria.

El Observatorio, impulsado por DKV desde 2008 para vincular medicina y medioambiente, busca concienciar y ofrecer herramientas útiles para profesionales sanitarios y responsables públicos. Su análisis incluye datos sobre mortalidad, morbilidad y carga hospitalaria derivada de las olas de calor, así como recomendaciones para mitigar este impacto.

Durante la presentación, el CEO de la aseguradora destacó que el calor extremo ya condiciona la planificación y gestión sanitaria en España, y que ignorar este fenómeno no es viable ni desde la perspectiva social ni desde la eficiencia en salud. La investigadora principal del estudio resaltó que, aunque existe evidencia científica sólida y estrategias para enfrentar el calor, hace falta su aplicación integral urgente ante la realidad climática actual.

El estudio plantea que la integración de estas estrategias debe incluir la adaptación de los servicios de salud, especialmente en territorios y poblaciones vulnerables, para afrontar las demandas crecientes y reducir la mortalidad asociada. La protección y cuidado específicos para grupos de alto riesgo son prioritarios en la respuesta sanitaria.

Con este diagnóstico, el informe llama a la acción para evitar que el calentamiento global siga intensificando sus efectos negativos sobre la salud pública y para que la sociedad y las instituciones acometan medidas coordinadas, basadas en datos científicos, que permitan mitigar la presión sobre el sistema sanitario y reducir desigualdades.