El relojero apodado Kichi, originario de Siria y de 57 años, enfrenta un proceso judicial por presuntamente haber robado 101 relojes de lujo que clientes depositaron en su taller para reparaciones que nunca se completaron. Entre las víctimas figuran particulares y prestigiosas joyerías de Madrid, donde operaba el negocio.

Según la Fiscalía de Madrid, los relojes desaparecieron entre 2016 y 2019 y nunca fueron devueltos ni reparados como se había acordado. Entre los afectados destacan 27 particulares y cuatro joyerías reconocidas, incluyendo Suárez, ubicada en la calle Serrano, que denunció la pérdida de trece relojes por un valor total de más de 41.000 euros.

Entre las piezas más valiosas que no se recuperaron están modelos de alta gama como un Panerai GMT tasado en 15.500 euros, un Frank Muller Master Square de oro valorado en 14.350 euros y un Omega Speedmaster Cronógrafo con un precio estimado de 13.500 euros. En total, el valor aproximado de los relojes desaparecidos supera los 300.000 euros e incluye firmas reconocidas como Rolex, Cartier, Patek Philippe, Hublot, Jaeger-LeCoultre y Blancpain.

El acusado tenía a su nombre la mayoría —el 60%— de la empresa Unión de Relojeros Certificados SLU, que funcionaba en la calle Montera de Madrid, aunque su participación nunca fue formalizada mediante contrato. La fiscalía sostiene que Kichi se valió de la confianza generada tras años atendiendo a estos clientes para apropiarse de los relojes que iban quedando en el taller.

La justicia solicitó una pena de seis años de prisión por un delito de apropiación indebida continuada y el inicio del juicio estaba previsto para principios de esta semana en la Audiencia de Madrid. Sin embargo, el acusado no se presentó en la audiencia y desde entonces permanece en busca y captura, según informan fuentes judiciales vinculadas al caso.