Las infecciones del tracto urinario (ITU) responden a múltiples factores que varían según la edad, el género y las condiciones de salud de cada persona. Según el Dr. Danilo Rodríguez López, especialista en urología de Clínica Corachan, el sexo femenino es el factor de riesgo más importante, con una incidencia anual del 11% en mujeres frente al 3% en hombres. Otras causas frecuentes incluyen los cambios posmenopáusicos, la edad avanzada en mayores de 80 años, anomalías anatómicas del tracto urinario, el uso de catéteres permanentes, la diabetes mellitus, el estado de inmunosupresión y el embarazo.

En las mujeres, factores como la uretra más corta, los hábitos higiénicos deficientes y la proximidad anatómica del introito vaginal al ano facilitan la colonización bacteriana ascendente. Los hábitos sexuales también juegan un rol importante. En el caso de las mujeres posmenopáusicas, la deficiencia de estrógenos altera la flora vaginal y reduce las defensas del epitelio uretral. Hasta dos infecciones urinarias al año en la mujer se considera normal según el especialista.

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Los síntomas varían según la localización de la infección. En las infecciones del tracto inferior (vejiga), lo más común es sentir ardor o dolor al orinar, aumento de la frecuencia urinaria, urgencia miccional, dolor suprapúbico o presencia de sangre en la orina. Si afecta al tracto superior (riñones), pueden presentarse fiebre superior a 38,5°C, escalofríos, dolor en el flanco, náuseas o vómitos.

En personas mayores, especialmente a partir de los 65 años, la incidencia aumenta de manera progresiva. Esto se debe al declive de la inmunidad celular, disfunción vesical neurogénica, mayor receptividad bacteriana y cambios hormonales asociados con la edad.

Las medidas preventivas incluyen mantener adecuados hábitos higiénicos, aumentar la ingesta de líquidos, realizar micciones frecuentes, corregir el estreñimiento y modificar métodos anticonceptivos que representen riesgo, como el diafragma y los espermicidas. El tratamiento se basa en antibióticos específicos según el antibiograma del urocultivo, aunque en la práctica se utiliza frecuentemente antibióticos de espectro extendido.

Si no se trata, una infección urinaria puede progresar a pielonefritis, causando daño renal permanente, o derivar en sepsis de origen urinario, con consecuencias graves. En casos de infecciones recurrentes, se realizan estudios clínicos completos para identificar factores patológicos subyacentes. En mujeres con infecciones repetidas, se recomiendan productos de arándano rojo americano que reducen el riesgo un 30%, estrógenos por vía vaginal, quimioprofilaxis prolongada y vacunas procesadas con cultivo de la orina del paciente.

Existe una relación directa entre las ITU y los cálculos renales: mientras que las infecciones pueden causar formación de cálculos, estos aumentan significativamente el riesgo de desarrollar ITU hasta seis veces más. Según datos de atención primaria en Catalunya entre 2012 y 2021, 962.998 mujeres tuvieron al menos un episodio de ITU, siendo la cistitis la infección más frecuente. La prevalencia acumulada indica que 1 de cada 2 mujeres experimentará al least una ITU durante su vida, y que 1 de cada 3 habrá tenido un episodio que requiera antibióticos antes de los 24 años.