El Ejército de Estados Unidos cerró un contrato de USD 70.000 millones para incorporar el MV-75 Cheyenne II, una aeronave híbrida diseñada para operar hasta 2040 en misiones de transporte, operaciones especiales y rescate. La plataforma marca un salto tecnológico respecto al Black Hawk, el helicóptero estándar de las Fuerzas Armadas estadounidenses desde hace décadas.

El MV-75 Cheyenne II funciona mediante un sistema de dos hélices de gran tamaño que se despliegan verticalmente para el despegue y aterrizaje, operando como helicóptero convencional. Una vez en vuelo, las hélices se posicionan horizontalmente, permitiendo que la aeronave navegue con la velocidad y alcance de un avión. Esta configuración duplica la velocidad del Black Hawk e incrementa su alcance hasta tres o cuatro veces, según análisis presentados.

El programa establece que el Ejército estadounidense comprará 334 unidades hasta 2040, distribuidas entre aviación de combate, comando de operaciones especiales, unidades de entrenamiento y flota de búsqueda y rescate. Además, Bell desarrolló una versión artillada destinada a reemplazar los helicópteros AH-1Z y UH-1Y de la Infantería de Marina, que se acercan al final de su vida útil operativa. Esta variante ofrece apoyo aéreo cercano en escenarios de combate.

El despliegue responde a necesidades estratégicas en Asia. La inversión busca que Estados Unidos cuente con aeronaves capaces de desplegar tropas autosuficientes en islas alrededor de China, con capacidad de sostener operaciones durante aproximadamente 14 días. El contrato de 70 mil millones de dólares posibilita que el país acelere la carrera de armas con tecnologías de vanguardia, consolidando una ventaja competitiva en el sector aeronáutico militar.