México registró la cancelación de más de 65.000 tarjetas de crédito entre enero y febrero de 2026, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. El número de contratos vigentes pasó de 39.040.512 en enero a 38.975.129 en febrero, marcando una tendencia creciente de consumidores que deciden abandonar el crédito tradicional para mejorar sus finanzas personales.
La decisión de los mexicanos responde a un panorama económico complejo. La morosidad en créditos al consumo alcanzó 58.380 millones de pesos a inicios de año, con un incremento anual del 23,4%. Paralelamente, la tasa de referencia del Banco de México se ubicó en 6,75%, mientras el PIB de 2025 apenas creció 0,8%. Ante este escenario, el costo de vida y el precio del dinero han presionado a los hogares mexicanos a tomar decisiones más conservadoras con sus deudas.
Los mayores impactos se concentraron en instituciones tradicionales. Banamex perdió 13.530 clientes, reduciendo sus tarjetas vigentes de 9.948.950 a 9.935.420. HSBC fue aún más afectado, con 46.107 cancelaciones en el mismo período. BanCoppel registró la caída más pronunciada, pasando de 3.131.408 plásticos en enero a 2.979.420 en febrero, una reducción de 151.988 contratos. Banco Azteca también perdió 6.537 cuentas.
Ante el endurecimiento de criterios de otorgamiento de crédito por parte de los bancos tradicionales, los neobancos avanzan. Plataformas como Nu, Mercado Pago y Revolut continuaron ganando terreno entre los consumidores, especialmente entre jóvenes. Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, estas instituciones aumentaron sus tarjetas de crédito de 37.351.177 a 38.975.139.

