La estación de alta velocidad de Puente Genil-Herrera cumple este año veinte años desde su inauguración con un balance mixto. Nació con la promesa de transformar la movilidad en la Campiña, acercando ambos municipios a los grandes corredores ferroviarios y dejando Madrid a poco más de dos horas y media y Córdoba a apenas 26 minutos. Dos décadas después, la infraestructura mantiene una demanda sostenida pero arrastra un problema sin resolver: la conexión deficiente con los cascos urbanos.

Según datos de Adif, en 2025 pasaron por la estación 241.256 pasajeros. La mayoría correspondió a servicios de Alta Velocidad y Larga Distancia, con 151.064 viajeros, mientras que 90.192 utilizaron Media Distancia. El movimiento de trenes alcanzó 12.079 circulaciones, de las cuales 8.247 fueron de alta velocidad o larga distancia y 3.832 de media distancia. Estos números sitúan a Puente Genil-Herrera por delante de otras paradas de alta velocidad provinciales como Villanueva de Córdoba, donde el promedio apenas llega a 11,7 viajeros por tren.

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La oferta de servicios es amplia. Entre semana salen dieciséis trenes diarios hacia Córdoba, once hacia Málaga y diez hacia Sevilla-Santa Justa. El alcalde de Puente Genil, Sergio Velasco, destaca que la estación ha sido «determinante para el desarrollo del municipio y la comarca», generando un «salto cualitativo» en movilidad. Señala impulsos al turismo durante campañas como Semana Santa o Navidad, mayor visibilidad para el patrimonio y la gastronomía local, y ampliación de posibilidades laborales, formativas y de ocio para los vecinos.

Sin embargo, la ubicación de la infraestructura genera polémica. Ubicada a cuatro kilómetros de Puente Genil y tres de Herrera, responde al modelo de «estación de borde» típico de la alta velocidad, pero deja pendiente cómo acceder sin depender del automóvil privado. En septiembre pasado, el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó de «rotundo fracaso» este tipo de estaciones alejadas de los centros urbanos por perjudicar el propósito fundamental de una estación ferroviaria. Puente Genil-Herrera encaja en esa descripción.

El acceso sigue siendo el talón de Aquiles. Puente Genil carece de un servicio de autobús plenamente integrado en horarios de salida y llegada, obligando a viajeros a usar coche, pagar aparcamiento o depender del taxi. Esta dependencia del vehículo privado contrasta con la eficiencia y sostenibilidad asociadas a la alta velocidad. Ante esto, Velasco adelanta que el Ayuntamiento impulsará un estudio de viabilidad. El trabajo contempla dos líneas: una ruta de autobús entre la estación y ambos municipios con parada en Ribera Baja, y un sistema de taxis compartidos con tarifas más económicas.

Pese al desafío de conectividad, la estación continúa en fase de crecimiento. En 2025 recibió 16.000 viajeros más que en 2024, cifra que supera los 168.000 usuarios que Renfe registró en 2023.