México dejó de figurar entre los cinco principales países del mundo en ensamble automotor, según datos recientes que muestran una contracción generalizada en la producción nacional. El país ocupaba el quinto lugar mundial en 2024 con más de 4.2 millones de vehículos producidos, pero ese liderazgo se desmoronó durante el ciclo siguiente.
La caída más abrupta se registró en la fabricación de camiones pesados, que se desplomó 34.8%, llegando a 138 mil 954 unidades, es decir, aproximadamente 75 mil vehículos menos que en el período anterior. La producción de automóviles ligeros también contrajo, aunque de manera más moderada, con una merma de 0.9% que resultó en 3.95 millones de unidades fabricadas.
El retroceso obedece principalmente a la política comercial estadounidense. Desde 2025, Washington impuso aranceles del 25% a la importación de vehículos ligeros y autopartes, una medida que golpeó directamente a una industria mexicana altamente dependiente del mercado norteamericano y su integración en cadenas de valor continentales.
Especialistas también señalan que la incertidumbre alrededor de la renegociación del T-MEC, junto con la reorientación de inversiones hacia territorio estadounidense, han presionado aún más la producción nacional. Aunque el primer trimestre de 2026 mostró un leve repunte en producción y exportación de vehículos, el desempeño resultó insuficiente para recuperar la posición global perdida.
La salida del top 5 representa un punto de quiebre para una de las industrias clave de México, generadora de exportaciones significativas y aportante sustancial al Producto Interno Bruto, en un escenario internacional marcado por tensiones comerciales y reestructuración de las cadenas de suministro globales.

