La Fiesta de las Cruces, celebrada anualmente el 3 de mayo, congrega a fieles en países como El Salvador, Guatemala, México, Perú, Chile, Colombia y Venezuela, entre otros. La festividad conmemora lo que la Iglesia Católica denomina la "Invención de la Santa Cruz", el descubrimiento del madero donde murió Jesús, atribuido a Santa Elena alrededor del año 366. Aunque el rito romano reserva esta celebración para el 14 de septiembre como la Exaltación de la Santa Cruz, en América Latina la fecha se adelantó hacia el 3 de mayo por influencia de costumbres ancestrales.

El sacerdote Edwin Baños explicó a Infobea que esta tradición tiene raíces profundas en la veneración cristiana primitiva surgida en Jerusalén y recibió impulso durante el siglo XVII en España. Lo distintivo de la celebración latinoamericana radica en su fusión con cosmovisiones indígenas. Antes de la llegada de los españoles, los pueblos originarios rendían culto a Xipe Totec, deidad de la nueva vegetación y renovación, coincidiendo con el inicio de las lluvias en este periodo del año. El cristianismo absorbió esta tradición y la cruz pasó a simbolizar tanto la victoria sobre la muerte como el ciclo vital de la naturaleza.

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Una práctica central es la instalación de cruces elaboradas con palo de jiote, árbol considerado sagrado entre los pueblos originarios. Según Baños, esta madera representa "pureza y fortaleza", y su capacidad de florecer fácilmente evoca la vida nueva vinculada a la resurrección de Cristo. Las cruces se erigen en las viviendas, se adornan con flores y frutos, y se convierten en centro de oraciones y reflexión familiar.

En los hogares, la tradición combina elementos religiosos con creencias populares. Existe la costumbre de colocar frutas en la cruz, que Baños interpreta como símbolo de los "frutos espirituales" que la cruz genera en los creyentes: paz, fortaleza, esperanza, amor y alegría. Entre la población, persiste también la creencia popular de que sin la cruz "llega a bailar el diablo a la casa", una expresión oral destinada a reforzar el cumplimiento del ritual.

La festividad incluye procesiones públicas, peregrinaciones hacia cruces ubicadas en lugares altos o montañas, y rituales comunitarios de ornamentación con flores. Para Baños, el término "tradición" proviene del latín tradere, que significa transmitir, y su antigüedad le otorga relevancia más allá de una moda pasajera. La adaptación a la modernidad no requiere espacios rurales: mantener una cruz en el hogar, acompañar el día con una vela encendida, leer un pasaje de la pasión de Cristo o escuchar una predicación online son formas válidas de participar en la celebración, incluso en contextos urbanos o digitales.