México transita hacia una jornada laboral de 40 horas semanales, pero la estructura de la reforma contiene una paradoja: amplía el tiempo extraordinario permitido de nueve a 12 horas por semana. De manera progresiva, y considerando hasta 4 horas triples adicionales, un trabajador podría alcanzar 56 horas semanales una vez concluida la transición.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que al menos 840.000 muertes anuales se asocian con riesgos psicosociales en el entorno laboral, incluidas las jornadas extensas. Los decesos derivan de trastornos mentales y enfermedades cardiovasculares directamente vinculadas al exceso de horas trabajadas.
Un análisis conjunto de la OIT y la Organización Mundial de la Salud publicado en 2021 es concluyente: las jornadas de 55 horas o más incrementan en un 35% el riesgo de accidente cerebrovascular y en un 17% el riesgo de muerte por cardiopatía isquémica. Entre 2000 y 2016, 398.000 muertes por accidente cerebrovascular y 347.000 por problemas cardíacos fueron atribuidas a jornadas de ese nivel.
En México, las horas extraordinarias no se utilizan únicamente para situaciones excepcionales. Una encuesta de EY revela que el 71% de las empresas operativas tiene "dependencia de horas extra". Consultores ya advierten que las organizaciones están previendo pagar como tiempo extraordinario las dos horas que se reducirán en 2027, convirtiendo el ahorro de costos en estructura permanente.
Abogados laboralistas comienzan a recomendar la inclusión de horas extra estructuradas en los contratos individuales, con su correspondiente remuneración. Sin embargo, el debate se centra en números mientras se desatiende el costo humano. Un informe de Marsh indica que el 43,7% de los trabajadores mexicanos enfrenta alto riesgo por exposición a jornadas extensas, el factor organizacional más nocivo para la salud mental.
La pregunta pendiente es si una reforma que permite extender 16 horas semanales de labor realmente aspira a jornadas más cortas. Lo que está en juego no son únicamente costos económicos, sino la salud de millones de trabajadores en el país.

